Dije que no quería volver a matar el tiempo porque todo era demasiado común. Y odiamos lo común. No, odiamos volver. Pero das un parcial de traducción macabro y te queda corrector blanco hasta en el celular o sacás fotos y perdés tiempo poniéndoles títulos extraños a lo "Christian Bale I can't bear that gallactic flower". Entonces sabés que volviste y que parece que las cosas no cambiaron. Aunque ojo, por ahí sí. Porque ahora sabés que el país que más produce café es Alemania y sos la protagonista de esas películas con final abierto, sin secuela, en las que la audiencia se va puteando, llorando o diciendo baby, you’re gonna miss that plane. Nicky se enoja con estas cosas. Se enoja de verdad, se pone mal y me acusa de lo de siempre. Eneri se pone a llorar, mi amiga la que aborta también. Mr.Darcy dice and we will finally turn into pumpkins y detesta las pasas de uva en el arroz. Escucho una madre, escucho sarcasmo nostálgico y un lejano I’m wearing a long sleeve t-shirt, two sweatshirts and an overcoat, and I miss you. Pero antes. No ahora. Ahora todo es tan común como ese malhumor que te agarra después de salir de la sala de cine porque sábés que ahí afuera no hay diálogos ni silencios brillantes.
Por otro lado, noté que las paredes acolchonadas de todos los días son innecesariamente amables conmigo. Pará. Ahí está. Esa frase fue prueba de que lamentablemente volví. Dije: innecesariamente amable. ¿Quién puede usar un adverbio así con ese adjetivo? Alguien que ya no come cheesecake, evidentemente.
Por otro lado, noté que las paredes acolchonadas de todos los días son innecesariamente amables conmigo. Pará. Ahí está. Esa frase fue prueba de que lamentablemente volví. Dije: innecesariamente amable. ¿Quién puede usar un adverbio así con ese adjetivo? Alguien que ya no come cheesecake, evidentemente.