jueves 8 de septiembre de 2011

Contanos por qué los días soleados y con frío son.

Todo el día Surrender to Me de Tequila Sunrise. Esplendor 2001, Michelle, Nicole. Todo era ficticio y nada mordía. Y de pronto se detuvo ahí. De todos los gin joints. Pero no libremos sospechas insospechadas, entremos y al agujero, Matilda. Estando ahí sólo recordé los brazos invertidos y la historia de la magia negra. Era nuestro tercer cortado del día, había galletitas de naranja, afuera sonaba A Media Luz sobre el empedrado y me hacía acordar a una película de Hollywood 1992. Pero volvamos al efervescente presente. Esther Greenwood y sus baños de inmersión, Lelaina en mí a dos meses de graduada con promedio 8 de la mejor universidad del país, pero sin trabajo porque trato mal a las personas. Sobre todo a las mujeres. Los sectores fantasmas que guardan secretos irreconocibles, o mi hipocresía ante una amiga. Esta ciudad es inconcebible a veces, no soporta un hic et nunc. Ahora llego después de saltar sobre finas capas de hielo y recibo unas 42 fotos, una aspiradora naranja, una heladera. Remember these magnets on the picture? I bought them the night we went to that restaurant again. A year and a half had passed, but the waiter remembered us. We didn't recognize him, but he said he knew who we were. And he brought us champagne and cake.