Oh, fear. I mean: Oh, dear. No me importa a qué altura quedó el alma entera (además no entiendo eso, siempre hablamos de porciones). Aún cuando lloraba ahogándome después de la clase del profesor que me daba caramelos de limón sospeché que en algún momento de mi vida una voz en off diría: and not a single fuck was given that day. Ahora todos los días es ese día y ojalá el axioma fundamentalista fuese tan reducido como lo sostuvo Lennon o como lo proclamó la densidad de Myself durante más de dos décadas. También tengo la constante sensación de que debo tener un tumor cerebral, y no lo digo al estilo Harry, sino que ojalá tuviese un tumor cerebral que justifique haberme convertido lisa y llanamente en un intelecto subdesarrollado. Siempre me gustó imaginarme qué clase de conflictos surgirían en la habitación de la condesa sangrienta del drama ex-iano durante el horario de visitas del hospital: their strategy of being is one of in-your-face disguise. Y es cierto que en cada semana procastinada de la agenda tengo anotado “get your shit together” pero cómo alcanzar el concepto inmortal de esa sugerencia si ni siquiera puedo ordenar los 63 elementos del escritorio, mucho menos dibujar el castillo del ser pasivo–agresivo que necesita remediar su ansiedad genética.
jueves 17 de noviembre de 2011
Un pedacito de cualquier cosa pero siempre un pedacito, y la magnitud es una ilusión que casi da lástima
bitched by
Dramatic Coffee
Etiquetas:
all grown-up,
el título de este blog,
God is a woman too,
Mercurio me rige como el orto,
neologizo porque se me canta