martes 22 de noviembre de 2011

Why sometimes I’ve believed as many as six impossible things before breakfast

El aroma de las flores de tilo siempre fueron sinónimo de exámenes finales de traductarado, patinaje sobre hielo y demencias con Harry en Le Cerf durante días. Es difícil hallarme en una nueva asociación sin esas últimas tres realidades pero al Boyero de Berna de la mansión blanca lo empezamos a llamar Bobette (nos dimos cuenta) y ahora soy consciente de que todos los planes siempre son mágicos en ese hermoso barrio surrealista donde vivo los fines de semana y duermo bajo los cuadros de Toulouse Lautrec.