jueves 22 de diciembre de 2011

Your face is a mess, you know you should drink less.

15 de diciembre de 20–algúnañonefasto,
Lo único que pude pensar fue en la ironía de la situación y que nuestra  profesora de teatro estaba teniendo sexo en el camarín mientras nosotros tomábamos anís. Más allá de esto, parece que voy a las fiestas de teatro porque es mi delivery de conflictos estivales. She might have had monomanía on the subject of her departed idol. Y encima Jack, sweet, lovely, nochemistry–at–all Jack: “I want to know I didn’t  lose an opportunity with you, please come to California”. La complejidad del concepto one-afternoon-stand  es invencible para algunos. El tipo no tiene cómo saber lo estratégico que fue  para mí saber que vive en la otra punta del continente. Recordame no salir más  con extranjeros. Encima me escribió un mail recomendándome unas obras de Kerouac  y Burroughs. Genial, otro pelotudo pro-generación beat. Me ponen  sumamente del orto, estos y los que elogian desmesuradamente a Bukowski. Al menos las cosas con Harry se arreglaron  después de la guerra fría. Nunca entendí bien el origen de su crisis nerviosa. Revolví un poco de mierda como me gusta hacer a mí y me tuvo toda la tarde del  domingo justificando reacciones para las que yo no encuentro justificación. No puedo  creer que Harry todavía siga comprando cuatro paquetes de galletitas distintas porque no sabe cuáles me gustan. Ya le dije cien veces que no como nada que tenga dos  tapas y relleno porque me pone neurasténica. Ayer mi profesor de lingüistica me dijo “If you  give information, you give up power,” pero igual tengo que hacer ese puto ensayo de Steinbeck y el otro de  D.H. Lawrence. Si sigo con este writer’s block no me voy a graduar nunca.